Temas para Reflexionar

LA CULPA


La culpaLa culpa en la sociedad occidental, ha tenido y tiene una presencia muy fuerte y genera una gran cantidad de patologías. Hay etnias incluso, que hacen de la culpa una valoración.

Desde la Antropología se señala a la culpa como el mecanismo que evitó la desaparición del género humano en la remota prehistoria. El mito de la Horda establece, impone dos leyes de enorme trascendencia: La prohibición del Incesto y la Obligación de la Exogamia. Esa evolución larga, lenta se despliega a partir de ese hecho fundacional.

 

La culpa tuvo dos formulaciones religiosas importantes:

  • Una en el antiguo Israel cuando los Profetas explican los grandes males colectivos (pestes, guerras etc.) no como arbitrarios, imposibles de controlar, sino como castigo de Dios a las desviaciones morales de la sociedad.
  • Desde el cristianismo, recordemos que en la noche del sábado al domingo de Pascuas se pronuncia la siguiente frase: “Bendito el pecado que nos permitió tener un redentor como Cristo”. Debido al pecado original se establece una enemistad del ser humano con Dios. Y esa culpa requiere de un redentor que muera para lavar el pecado.

En el Judaísmo no es el pecado original el que gravita, sino el que cometa cada persona.

En el plano psicológico, el fenómeno se vuelve más complejo ya que hay una culpa conciente y una culpa inconsciente.

A la culpa conciente la reconocemos como remordimiento y se tiene clara noción de su existencia.

La culpa inconsciente requiere del trabajo detectivesco de un terapeuta que desentrañe la culpa en los síntomas neuróticos. Una de las señales más comunes es la tendencia a castigarse. El paciente realiza actos que lo llevan a fracasos, dolores y golpes que podría evitar. En lo cotidiano la culpa opera como siempre como una traba para seguir adelante, justificando la historia de nuestra necesidad de hacer cosas que nos dañen y, en última instancia, frenando nuestro proceso de crecimiento, profundizando nuestras crisis e incluso provocándolas.

Es probable que un culposo por temor a transgredir no se anime a tomar una decisión, por eso no evoluciona y se queda acomodándose (no cómodo) a su historia sin terminar de resolverla.

Podemos reflexionar lo siguiente como cuestionamiento a la teoría antropológica y religiosa: Si la Culpa es la que nos frena de cometer actos inmorales e indecentes propios de nuestra identidad como seres humanos, podemos inferir que parten de un preconcepto: 

El hombre es especialmente malo, dañino, perverso, mezquino, cruel, ruin y asesino. El hecho concreto de que existan personas con estas características no es razón suficiente para deducir que El Hombre es esencialmente MALO.

Podemos también como hipótesis pensar que el hombre puede convertirse en un ser malo por haber sido tratado como tal. Reprimamos a alguien todo el tiempo para frenar sus instintos homicidas y quizás consigamos generárselos. Pero, sabiendo en la práctica clínica que los psicópatas asesinos no sienten culpa, deducimos que solo la sienten, aquellos que no lo son. Entonces, como dice Bucay, “la CULPA resulta ser un bozal que usan nada más que los perros que NO muerden”.

A veces se confunde “culpa” con “responsabilidad”. La responsabilidad es distinta según la considere el psicólogo o el jurista. Estos son incluso campos contradictorios. Para el derecho, la culpa es una entidad objetiva, ligada a la responsabilidad de una persona. Solo si el acto que se le imputa ha sido incuestionablemente voluntario, y corresponde a una persona responsable (adulto y cuerdo) hay culpa. Para que haya imputación de culpa, es necesaria la previa responsabilidad de la persona. Mal asumida, arrastra a la persona a la pasividad, dejándola en una situación de indefensión y a merced de que alguien o algo externo le libere de ella. Esa persona, ideología o creencia alcanza tal poder que impedirá ejercer la propia responsabilidad.

Para la Psicología, primero nace la culpa y luego, con su pulimento, emerge la sana responsabilidad. 

La culpa en su expresión funcional, pudo haber servido para frenar los instintos destructivos de las personas pero,  en exceso resulta generadora de patologías.

Como dice el dicho popular: “La operación resultó un éxito, pero el paciente murió”. Cuando aparece la culpa, si no se sabe manejar correctamente, puede conducirnos al bloqueo y al encierro en nosotros mismos. Ser consciente de ello nos ayudará a superarlo y a encauzar el juicio sobre nuestra persona sin convertir la culpa en castigo.

¿Seremos capaces de superar la culpa? Reflexionemos sobre el tema…


BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA PARA PROFUNDIZAR EL TEMA:
Elogio de la culpa de Marcos Aguinis;  “El cochero” de Bucay y Aguinis.

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